domingo, 11 de noviembre de 2012

Pero la felicidad no es solo sonreír cada mañana, es algo más. Es hacer de esa sonrisa otra igual de ancha.  Porque la felicidad es plural. Es cosa de dos que se creen uno. Que son uno, pero son dos.  Es degustar el vino sin llorar el se fue. Es improvisar te quieros sin miedo a un yo también.  Es saber llover pero sin arrasar con todo, lo necesario para regar las penas. Penas sí, penas, porque la felicidad no existiría sin ellas. Pero son unas penas que se hacen valer. La felicidad se gana perdiendo sin tener nada que perder. Perdiendo el miedo a sentir miedo a nunca tocar fondo, pasarse la vida cayendo.  O aún peor, a quedarse inmóviles.  La felicidad es dejar de lado el centro y crecerse con los pequeños detalles.  Es caer hacía arriba, y hacer que los golpes sean de suerte.  La felicidad es sonreír cada mañana, pero de verdad.

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