sábado, 5 de noviembre de 2011

En esta vida se aprenden muchas cosas, como que a veces no es bueno confiar en todo el mundo, que las amigas de verdad se cuentan con los dedos de una mano, que por muchas peleas que tengas con un AMIGO DE VERDAD, siempre va a estar allí, que el que jode una vez, jode 30 más, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y que ocultar una verdad sólo hace alargar una etapa y multiplicar el problema. También he aprendido que se tropieza dos veces con la misma piedra, pero que tres ya no, que un fallo lo tiene cualquiera pero que a la segunda ya no es un fallo, es una gran cagada. He aprendido que tengo lo mejores amigos del mundo y a la vez estoy rodeada de gente que no merece ni un segundo de mi tiempo. He aprendido que la ignorancia es el peor de los castigos y que sufrir por alguien que no lo merece es una auténtica gilipollez. Que los que te esperas que te den la mano cuando te caes son los que te acaban dando la patada y que van a recogerte los que menos te podrías imaginar. He aprendido en esta vida que por cada dos cosas malas que te pasen, una buena te sucede. Que hay que abrazarse única y exclusivamente a la gente que te abrace y a los que no, pues no, y no pasa nada. Que la maldad viene de fábrica y que la gente no cambia, por mucho que lo intente. Pero sobre todo he aprendido que, como dicen, UN DÍA MALO NO ES PARA TANTO, POR MUY LARGO QUE SEA.

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