sábado, 29 de enero de 2011


Me miras, te miro, de repente esas ganas locas de besarte. No, vamos, aléjate. Estás demasiado cerca, muy cerca, tan cerca que casi rozan nuestros labios y mis ganas por besarte aumentan al ritmo que mi corazón se acelera. Noto el roce de tus dedos por mi cara, suaves, sé que me notan temblar. Respiro. Tus dedos se posan en mis labios y me miras, no paras de mirarme y me derrito en tus ojos. Te acercas más y más.

- Esto es una locura.- no sé decir otra cosa.
- Lo sé, pero me gusta.- siempre tan perfecto, parece que lo tengas preparado.
Y me besas, haciendo que se detenga mi pulso. Con los labios suaves, dejándome sin respiración, sin poder parar, como si de una droga se tratara. No recuerdo en qué parte de mi cuerpo posaban ahora tus manos.
Ahora juegas. Y me gusta. Me gusta cada vez mas. Me muerdes y no para de gustarme.
Para.
Por favor, para.
Esto puede crear adicción...

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